CUANDO LOS POETAS NO SÓLO VUELAN SINO QUE VIVEN Y MIRAN LA REALIDAD DE SU ÉPOCA Y DE SU GENTE

(Fragmento extraído del artículo publicado hoy 22/02/2014 en Página 12 por Silvina Friera)

SE CUMPLEN HOY 75 AÑOS DE LA MUERTE DE ANTONIO MACHADO

 

Una honda palpitación del espíritu

El poeta sevillano murió el 22 de febrero de 1939 en Colliure, Francia, “ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar”, con el corazón desgarrado por el exilio, mientras España se consumía en la barbarie fascista.

“Es frecuente pensar que los ingentes de la Historia, para aparecérsenos como tales, han necesitado el transcurso de muchos años y que, sin la perspectiva del tiempo, nos sería difícil verlos -se lee en  La guerra (1936-1937)–. Esto es cierto –en parte– porque toda visión requiere distancia. Pero no podemos aceptarlo como verdad absoluta, sin exponernos al peligro de dejar pasar estos hechos sin reparar en ellos, incapacitándonos para verlos más tarde con lejanía. Muchos pretenden cegar para no ver el incendio, y piensan que podrán más tarde describirnos sus vivas llamas merced al análisis de las cenizas. No. Nuestro deber de hoy es ver lo actual como podamos, y pintarlo como lo vemos, sin que nos apesadumbre el pensar que otros pudieran verlo mañana mejor que nosotros. No olvidemos tampoco que los ojos futuros cegarían para estos hechos, si nuestros ojos se hubieran empeñado hoy en no verlos.”

 

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LA CIENCIA DE LA HUÍDA

Hace ya casi siete años, alguien compartió conmigo este artículo. Apareció publicado en el suplemento Psicología de Página 12 allá por Mayo del 2007. Entonces me impactó. Hoy, que acabo de reencontrarme con él casi por casualidad, me sacude de nuevo pero mucho más cerquita. Interesante, para reflexionar con profundidad.

ANTE EL RIESGO DE LAS “RELACIONES TOXICAS”

Poroto enseña la ciencia de la huida

Aprendiendo de su propio personaje “Poroto”, el autor advierte sobre las relaciones “tóxicas” que “reducen la potencia de actuar”, a diferencia de “los buenos encuentros, que producen afectos alegres”. De aquellas relaciones es mejor huir, porque, citando a Poroto, “la huida no es una enfermedad, sino una ciencia”.

Por Eduardo Pavlovsky

Decálogo de Poroto

El decálogo de Poroto está integrado por las siguientes 14 fórmulas:

– No tengo desespeAUSENCIAranza; sólo invención cotidiana.

– Cada mañana hay que inventar el día.

– No me mato porque sé que tengo la asombrosa libertad de hacerlo en cualquier momento – La vida es una enorme partida y hay que estar entrenado todos los días.

– Hay que aprender a no aguantar a nadie, ni aun a los propios padres.

– Hay que asombrarse de uno mismo.

– No hay que aprender a comunicarse, sino aprender a huir a tiempo.

– La vida es maravillosa sólo si uno aprende a seleccionar momentos.

– La vida en sí no es interesante; sólo la podemos hacer atractiva si la diseñamos todos los días.

– Mucha gente nos enferma y nos intoxica. Es una ciencia descubrir la toxicidad en la gente.

– Hay que tener cuidado de no dejarse atrapar por ninguna cara ni por ninguna teoría; la métrica es una ciencia fundamental.

– Hay que seleccionar bien las cosas que hay que hacer para sobrevivir.

– La huida no es una enfermedad: es una verdadera ciencia que deberían enseñarnos desde niños para huir rápidamente de la idiotez.

– Aprender a crear burbujas de incomunicación. Diseñar estas burbujas para llevarlas siempre consigo a mano

Poroto había diseñado el tiempo que podía soportar sin intoxicarse en las conversaciones habituales con las personas que se cruzaba diariamente:

– El portero: dos segundos.

– Su madre: un minuto 10 segundos.

– Su padre: un minuto 14 segundos.

– Pedro (amigo ocasional con quien se encontraba en la estación Floresta): 10 segundos y tres cuartos.

– Su tío Mito: un segundo.

– Miss Golden (profesora de inglés): 20 minutos.

– Alsacia (prostituta a quien frecuentaba): una hora.

– Su novia Serafina: cuatro períodos de dos minutos con pausas de un minuto.

La huida a tiempo nos preserva de las idioteces que soportamos de los demás.

Poroto había realizado un viaje a Groenlandia (donde fue muy feliz). Desde allí escribió:

“La gente está aquí permanentemente de pie, casi ni se sienta. Casi no hay sillas en las reuniones. Un movimiento mínimo y discreto les permite apartarse de los demás. Debido a ello, la gente se siente más libre que teniendo que levantarse dificultosamente de algún lugar. El incorporarse seria una comunicación de la intención de alejarse. Se mueven libremente y pueden –puesto que están de pie permanentemente– apartarse sin mucha ceremonia e irse a otro lado cuando les plazca. Nada es llamativo y nadie se sentiría ofendido. La ventaja de estar siempre de pie es como nadie se ofende –poder irse del lugar cuando a uno le place y sin dar explicaciones. Hay menos enfermos de resentimiento y enfermedades digestivas. Un mundo libre.

”¡Cuánto tiempo he perdido en las sillas, querido amigo!

”El que está de pie expresa grandeza e independencia y el que está sentado expresa peso y duración.

”Un abrazo fuerte a todos. Me quedo aquí por tiempo indeterminado.

”PD: Muchas cosas no verlas no oírlas; no dejar que se nos acerquen. Separarse, alejarse de aquello a lo cual habría necesidad de decir no una y otra vez.

”Te quiero, Serafina. Desde aquí te quiero. ¡Seríamos aquí los dos tan felices!”

(Hacía un año que Poroto no escribía.)

El doctor Guillermo Ballesteros, su investigador oficial, comenzó junto a sus colaboradores a percibir que el problema de la toxicidad de las relaciones humanas era por lo menos atendible. Coincidían en la posibilidad de crear burbujas de incomunicación frente a la idiotez. Y comenzaron a percibir cuánto tiempo dedicaban de su día a conversaciones idiotas y tóxicas.

Incluso Ballesteros llego a pensar como Deligny (psiquiatra rumano que vivía en París) sobre la relación existente entre toxicidad y enfermedad mental.

El mismo Poroto tenía referencias de la American Psychiatry en cuanto a que los yuppies norteamericanos adolecían de un nuevo síndrome psicológico: la esquizoafectividad, por la cual dejaban de sentir abruptamente el mundo afectivo que los rodeaba, y Poroto afirmaba que esa huida afectiva o retirada del mundo era la única posibilidad de escapar a tiempo de la robotización para la que el medio los había entrenado. Era una retirada humanizante. Huida de preservación para volver al mundo emocional de otra manera. Inventando. Ingeniando.

Un día, Poroto le dijo al doctor Guillermo Ballesteros: nosotros nos enfermamos cuando no hacemos buenas combinatorias y nos estancamos con gente que produce tristeza o melancolía, y esta situación reduce nuestra potencia de actuar. La mayoría de la gente aguanta estas relaciones porque carece de la conciencia de poner límites y huir de dicha fábrica de patología. Descomponen su cuerpo con el otro y se enferman por permanecer demasiado en estas situaciones tóxicas que conllevan a patologías psicosomáticas. Por el contrario, hay buenos encuentros con producción de afectos alegres, que aumentan la potencia de actuar. Buenas combinaciones, doctor Ballesteros. Hay que saber combinar bien, como usted y yo.

El horror es permanecer fabricando afectos tristes y perder la capacidad o potencia de actuar.

Mi huida –mi micropolítica resistencial– es la de huir a tiempo de la toxicidad que afecta el cuerpo cuando se descompone en las relaciones tristes.

Todo es un problema de dosis –relaciones de conexión–, no de vínculos ni de relaciones. Huir a tiempo es preservarse de la idiotez y de la falta de pasión.

Pero esto no es mío: es Spinoza puro. No le sugiero que lo lea porque es muy difícil.

El doctor Ballesteros no se ofendió; se compró la Etica de Spinoza y no entendió nada. La formación médica es demasiado concreta para entender este tipo de conceptos teóricos.

Poroto es un personaje de ficción. Pero he encontrado en la clínica, a través de los años, que sus ideas excéntricas tienen en el fondo su razón de ser. Su sentido.

Creo que mucha gente enferma porque combina mal con otra persona y es proclive a enfermar por permanecer junto a esa persona durante años. Muchas enfermedades psicosomáticas las creo atribuibles a estas relaciones.

La gente no percibe la toxicidad que emana entre ambos y no puede –según la filosofía de Poroto– huir a tiempo.

Hace poco una chica de 32 años quería entrar a un grupo terapéutico y yo le pregunte cuánto tiempo se había tratado en alguna psicoterapia previa. “Yo comencé a los 16 años con un analista, por inhibiciones sociales y sexuales y todavía continuo con él.” Le señalé que se había analizado la mitad de su vida. “Dos veces por semana”, me respondió. Me dijo que los primeros años había sido ayudada por el terapeuta, pero que después la relación se había empantanado y que no podía dejarlo. El no la ayudaba y permaneció siete años de más, creando un vínculo tóxico: habían desarrollado una amistad muy grande, pero la creatividad no existía en ella ni en él. “Ir a terapia me producía tristeza. No me animaba a dejarlo. Por eso estoy aquí, deseo estar con gente y poder escuchar otros problemas. Compartir y resonar con otras personas.”

Poroto le habría aconsejado “huir a tiempo” y dejar su extenso análisis porque la relación psicoterapéutica se convirtió en una relación tóxica y triste donde ella perdió su potencia de actuar. En sus primeros años había conseguido buenos resultados. En lugar de analizarse para vivir, ella vivía para analizarse.

Es bueno tomar conciencia de que debemos aprender a “huir” a tiempo de la toxicidad de algunas relaciones que nos producen tristeza y nos hacen perder potencia de actuar.

En este caso, la huida es un acto terapéutico, como dice Poroto.

En nuestra vida corriente percibimos que hay relaciones que nos producen alegría: nos volvemos más creativos y con pasiones nuevas. Y hay otras relaciones donde no combinamos y “pensamos mal”. Esto produce tristeza. La pérdida de conciencia de este último vínculo como producción de síntomas es de gran importancia.

La capacidad de la gente de permanecer en situaciones “idiotas” es inconmensurable. La capacidad de la gente que no huye a tiempo de este tipo de relaciones es a veces inconcebible.

A lo largo de mi vida, he conocido gente inteligente que progresivamente perdió creatividad, potencia y pasiones por estar ligada a relaciones tóxicas.

Poroto decía que la gente buena muchas veces es peligrosa por su toxicidad. En mi caso personal, he tenido relaciones tóxicas y he tenido la posibilidad de “huir” a tiempo –siguiendo su filosofía– en muchas oportunidades.

A Poroto le horrorizaba todo tipo de hermenéutica posible. El decía: las cosas son así y uno elige: quedarse o huir a tiempo. Es una decisión existencial consciente.

Algo parecido a lo que decía Foucault cuando se refería a que, antes de llegar al inconsciente, hay que percibir los “secretitos sucios” de las personas. Es una manera de pensar que invita a la reflexión.

SIN BALANCE PERO CON DESPLIEGUE DE BUENOS DESEOS…

Córdoba, Diciembre de 2013

 

En estos días de calor sofocante cuando el sueño no llega, me he pensado tantas cosas…entre ellas, qué pondría en un mensaje de Año Nuevo…balance o deseos? Y descubro que tengo más ganas de caminar por la incertidumbre nueva que entre las experiencias acumuladas en estos últimos doce meses. No sé porqué. Quizá, porque aquellas buenas, muuyyyy buenas, como los reencuentros, sé que puedo repetirlas, convocar a la gente que quiero, proponer, proyectar…Lo que escribí y disfruté me potencia hacia adelante, lo que me propuse y  conseguí también pero,…lo demás lo recomienzo. Me pongo de nuevo en la línea de partida, sin esperar siquiera al 1 de enero. De cero a más y hacia donde sea. Sin dirección esperada ni buscada.

Así es que en esta mezcla de miradas hacia atrás y hacia adelante no dejo de observar dónde tengo los pies en este instante. No los veo fijos y eso me hace dibujar una sonrisa. Sé muy bien hacia dónde irían si no los detuviera…pero ahí están, respetando a medias la razón y el corazón. Aprendiendo equilibrio, desapego, renuncia, generosidad, solidaridad, verdad, transparencia…todas esas palabras y realidades tan buenas y tan difíciles a la vez de ejercitarlas.

Y claro. Cómo no poner el 2014 en términos de deseos!  

  •  Ascenso de Talleres
  • Salud familiar
  • Convivencia más armónica, madura y escuchadora
  • Espíritu de lucha que se renueve siempre aunque a  veces decaiga.
  • Que sea capaz de detenerme una y mil veces cada vez  que algo me sacuda el rumbo sin importar si tengo que cambiar abruptamente  de dirección.
  • Mucho café, mucha música de madrugada, más ganas de escribir y que aquello que inspira lo mejor de mí no deje de estar al alcance de mi alma.
  • Que cada uno de los que amo consiga ubicarse en el  camino exacto en el que se siente cómodo, confiado, feliz y hacia  adelante.
  • Que todos los encuentros, reencuentros, pérdidas, despedidas, búsquedas, incertidumbres, certezas, señales que se me crucen…encuentren siempre un sentido que pueda ver con claridad para  entenderlo.  Si esto no fuera  posible, que Jesús no me suelte jamás de su mano…en realidad, que no sea  yo la que lo olvide. Aunque discuta tantas veces con El, aunque otras tantas lo cuestione  y le lance  muchos “porqué”. No encuentro modo de transitar la vida sin su Presencia.

QUE TODOS VAYAN DESENRROLLANDO EL AÑO SIN MUCHOS PLANES PERO, CON MUUUCHOS SUEÑOS. QUE EL 2014 SEA MÁS DISFRUTE QUE METAS, MÁS LATIDOS QUE LOGROS.

Regresando a casa… (Mi sitio en Wordpress ” El tiempo es veloz”)

  • Acabo de volver después de muchísimo tiempo a este lugar tan querido que recopila todo lo que compartí antes de Facebook. Cosas escritas por otros que me impactaron, otras dibujadas y algunas mías. Ganas de disfrutar leyendo esos textos y mirando para adentro para comparar el impacto de aquel momento y el de ahora. Muchos cambios.

BICI PRIMAVERAL CON FLORES ROSAS

REVISTA IMAGINARIA (www.imaginaria.com.ar)

N° 214 | HUMOR, por Douglas Wright | 29 de agosto de 2007

El Jardinero Mágico


El Jardinero Mágico sabe que
en el interior de cada invierno
hay una primavera que está esperando.


Dibujo de Douglas Wright

(Hacer click en la imagen para verla más grande.)

OJALÁ

CAMINOS

Por Eduardo Galeano

Querido Stig:
Ojalá seamos dignos de tu desesperada esperanza.
Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano.
Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común.
Ojalá podamos merecer que nos llamen locos, como han sido llamadas locas las Madres de Plaza de Mayo, por cometer la locura de negarnos a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.
Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.
Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego.
Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.


(Palabras de agradecimiento, al recibir el premio Stig Dagerman, en Suecia, el 12 de septiembre, 2010.)

COINCIDENCIAS CON GALEANO SOBRE EL DECIR COSAS

EDUARDO GALEANO/REFLEXIONES SOBRE EL DECIR, EL ESCRIBIR Y LAS PALABRAS

 Algunos trabajan con horario, yo no tengo ningún horario. Escribo cuando tengo ganas de escribir, o cuando tengo alguna idea, o cuando alguna experiencia que algunos vivieron o me contaron ha crecido dentro de mí, tanto que quiere salir de adentro. O sea que ya no puedo tenerlas más porque me están golpeando 1as puertas de la piel.  

Y a cierta altura están desesperadas por irse, irse hacia los demás, hacia el encuentro de los otros, yo escribo para comunicar algo… Para compartir algo…  

Yo escribo de vez en cuando si me siento mal o cuento si estoy bien.  

Yo también a veces en lugar de hablar escribo, a veces ni leo las cosas que escribo pero quedan ahí guardadas. Yo las tengo por acá…Ya no las tengo guardadas

Es bueno a veces leerlas en voz alta a los demás pero incluso aunque no las leas sacarse las palabras de adentro hace mucho bien… Es como hablar…

A veces las palabras, incluso las buenas palabras cuando se quedan mucho tiempo fermentan y echan malos jugos y se pueden convertir en veneno, como ocurre con todo en la vida, todo alimento se puede convertir en veneno y todo veneno se puede convertir en alimento.

Cada cosa se convierte en su contrario, palabras que son buenas cuando se quedan muy guardadas dentro de uno y no encuentran el destino natural que es el mundo de los demás, salirse hacia afuera, entonces pueden llegar a incubar mal bicho. Por eso creo que es bueno sacarse de adentro las palabras, pero por otro lado como escritor, me consta que las palabras tienen un tiempo de incubación que hay que respetar, diría  

No  hay que escribir las cosas hasta que no estén maduras dentro de uno.

Creo que es bueno que uno vaya anotando cosas.

 A veces cosas… por ejemplo… Cuando siento que hay tormentas dentro de mí, de cosas que no entiendo y que no me importa si son cosas cuerdas o locas, normales o anormales . .

 En todo caso la gente cuerda me merece la más grave de las sospechas. Pero cuándo siento que hay mucha locura dentro de mí, por ejemplo las dudas que me asaltan, que pueden ser muy absurdas. Palabras, cosas que me lastiman… Puñales que vienen de no sé que tiempo pasado mío. Y también dudas que me asaltan sobre lo que hago, sobre lo que soy, sobre los demás… Pues en ésos momentos te diría que son los momentos que más necesidad tengo de fijar eso sobre el papel, de la manera más desprolija… Nada! A veces un pedazo de palabra… No es que yo te diga que con eso estoy haciendo un ensayo que se va a llamar Introducción a las Atribulaciones de mi Alma … sino que son pedazos de palabras, de frases rotas que a partir de que las escribo y a partir de que puedo verlas fuera de mí, siento un tremendo alivio… Como que se restablece de a poquito mi armonía con el mundo… con el universo, no con el mundo como está organizado”.

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